Archivar como 5 diciembre 2006

Un año desde las movilizaciones en los barrios franceses

diciembre 5, 2006

dibujitoHace ya un año de esos días que, entre la sorpresa y esperanza, asistimos al proceso de revuelta popular de los jóvenes en los barrios franceses.

Por unos días, los chavales dejaron de ser víctimas del maltrato sistemático que sufrían, y sufren, y fueron capaces de sacar hacia fuera lo que les quema por dentro, y hacer que la sociedad satisfecha visualizara las condiciones de vida reales de los barrios y las situaciones de precariedad existencial a las que les condena a vivir.

Por unos días se puedieron poner rostros a la marginalidad, al hastío y la maltrato, sacando por fin, de los despachos de trabajadores sociales , gobiernos y ONG, el drama humano que conlleva crecer sin nada y recibiendo hostias por todos lados.

En el periodico diagonal se publica un artículo que valora lo acontecido durante este año de revueltas silenciadas y represión sitematizada.

Con la ley de protección de la infancia, ¡también alertas!

diciembre 1, 2006

basta de secuestros

Después de llevar un mes en el “blog” escribiendo principalmente sobre las cárceles de menores y la ley de responsabilidad penal que las ampara , con el nuevo reglamento penitenciario que las regula, ampliamos la escala del mapa de la intervención administranistrativa con los chavales y niños y llegamos a la ley de protección a la infancia.

Esta ley significa, a priori, el marco más potente de cuidado a los niños y niñas, basado en la declaración de los derechos de la infancia y en otros muchos tratados internacionales, que, como suele ser usual, no pasan del primer capítulo: la declaración de intenciones de la ley.

Y el tema es complejo, porque por un lado, la ley de protección, con la exigencia, a las personas e instituciones de la sociedad, de cuidado a niños y niñas, debería ser la plataforma ideal para denunciar a la administración por las agresiones a los chavales, para denunciar a la misma ley penal, que los encierra y que los trata como adultos, cuando ni si quiera se reconocen sus derechos.

Debería ser también el marco jurídico que nos empoderase y legitimara en nuestras actuaciones educativas de acompañamiento a los chavales.

Sin embargo, lejos de todo lo anterior, la ley de protección esta sirviendo, casi exclusivamente, como arma de la administración para controlar a las familias empobrecidas y desobedientes, además de criminalizar los habitos culturales y de crianza de las culturas marginadas.

Y, también, por supuesto, para enriquecimiento de las muchas empresas que gestionan los recursos de protección, como centros residenciales, pisos tutelados, centros de dia o recursos en “medio abierto”.

De nada sirven los datos y estadísticas de la alta “criminalidad” de los niños tutelados, ni lo evidente del intinerario centro de protección-centro de reforma-centro penitenciario-reincidencia-centro penitenciario-muerte civil.

Se sigue inciediendo el la culpabilización a las familias de los problemas que padecen y en la victimización de los niños y niñas, despojándoles de todo derecho a la autodeterminación de su vidas.

Y máxime cuando muchos de ello, como por ejemplo los “menores no acompañados”, tienen muy claro sus intereses en la vida y sólo habría que dejarles en paz…

Colgamos un documento elaborado por APDHA , que puede servir como una introducción al tema y como preámbulo de posteriores artículos que profundicen en la paradoja de “¿quien no protege de los protectores?”

crítica ley de protección


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